Desde aquí…

Es inquietante el sentimiento que te recorre cuando vas a comenzar algo nuevo o cuando sencillamente estas ante una situación desconocida, la sensación de ansiedad que te carcome por dentro creo que es uno de los sentimientos mas peculiares que puede sentir un ser humano.

Aquí frente a esta computadora y en estas lineas no pretendo expresar mas que mi punto de vista ante la vida, como veo mi entorno, como se ven las cosas desde aquí… Soy estudiante de comunicación social, mención audiovisual en la Urbe, Maracaibo Estado Zulia y sinceramente no he sido nunca alguien que sufra de temores o le de miedo a enfrentarse a lo desconocido. Siempre he partido del punto en el que tienes que estar consciente de la persona que eres, de lo que eres capaz y como puedes lograrlo, de esta manera es un poco complicado que algo te haga sentir mucho temor o ansiedad, sin embargo esto no significa que dejes de sentirlo.

Desde aquí veo una carrera universitaria que se fue en un abrir y cerrar de ojos, recuerdo perfecto el primer día de esta aventura, mi primera clase, mi primera materia, mi primera profesora. Su nombre es Jenny Valbuena y sin duda alguna es el ser mas intimidante que he conocido pero vaya que es una gran profesional, la cátedra que me dictaba era Introducción a la comunicación social y ella fue la primera persona oficialmente en presentarme al gran amor de mi vida, mi profesión, lo que me llena de alegría y amor por la vida.

Años anteriores ya había comenzado a meter mis narices en los medios de comunicación, en mi ciudad natal un pequeño y hermoso valle en el suroccidente de los Andes Venezolanos, San Cristóbal la ciudad de la cordialidad, la ciudad que me vio nacer, que me vio crecer y en donde aprendí tantas cosas… Lo que más le agradezco a mi tierra sin duda alguna es mi manera de ser y de tratar a las personas, ese sentido de gentileza y de buena educación que nos caracteriza como andinos, nos hace diferentes.

Desde aquí veo tanto tiempo lejos de ese valle, de esa casa, de ese hogar.

Cosas nuevas vienen y cosas nuevas van… cada día falta menos para el GRAN DÍA. La graduación y ante esto vienen de nuevo esos sentimientos de temor y de ansiedad. ¿Qué se supone que debo hacer ahora? Y no me refiero a elegir entre trabajar o quedarme en casa rascando mi panza… ¿Qué voy a hacer con mi vida? ¿Quiero trabajar aquí?

Yo antes creía que el dolor de amores era lo peor que había experimentado, pero erre. Desde hace algún tiempo alguien invadió mi corazón, mis pensamientos y hasta mis sueños… Eres tu mi querida Venezuela, se me estremece la voz escribiendote, y se me quiebran los dedos tratado de componerte. No quiero irme buscando un nuevo horizonte en una tierra que no tenga tu dulzura, tu calorcito, tus montañas, tus desiertos, tus playas, tus bosques, tus ríos, tus rincones Venezuela…

Porque me frustra el hecho de pensar que tengo que cambiar mis arepitas con carne mechada y mi malta bien fría, por un insípido café y un pan tostado al desayuno, no me quiero perder tus amaneceres, tus anocheceres, tus curditas bien frías los viernes y tus jueguitos de pelota domingos. Todos creen que cuando salimos de nuestro país solo buscamos huir y ser felices en otro lado, ser prosperos, y en parte es así pero eso no significa que no tengamos el corazón en mil pedazos.

Venezuela no es una extensión de tierra en el norte de sur América, o un país gobernado por un líder socialista… Venezuela somos 30,41 millones de personas que quieren abajo las cadenas y gritar con brio ´´Mi país es libre carajo“.

Como me encantaría unirte con los lazos que el cielo formo mi Venezuela, roto en mil pedazos un país donde todos somos hermanos de las garzas, de las rosas y del sol. Hermanos venezolanos desde aquí… vuelvo y escribo desde aquí, quiero expresarles mi más profundo sentimiento de dolor y frustración por mi país, por mis sueños, por mis metas, por todos los planes que tenia aquí, por mis hijos, por mis nietos y por mi gente.

Veo una sociedad en decadencia que no entiende de razones, de motivos o problemas solo esta a favor o en contra de… ¡YA BASTA! Quiero volver a vivir en el país en donde podía ir a la tienda a las seis de la tarde a comprarle un litro de leche a mi mamá y en el camino regresarme por no saber que marca era la que debía comprar, quiero volver a vivir en la Venezuela en la que todos estaban siempre de buen humor y echando vaina, en donde no perdíamos tiempo valioso de nuestras vidas haciendo una jodida cola para comprar pan, harina, leche o hasta en un cajero automático.

Quiero vivir en un país en donde no sea necesaria una partida de nacimiento para comprar unos pañales, en un país en donde un teléfono no cueste mas que una vida.

Quiero vivir en un país en donde tengamos que viajar en el interior del país por convicción no por que toco, porque no hay dólares para salir al extranjero.

Quiero vivir en un país en donde pueda ir a una fiesta y mi mamá no se desespere de la incertidumbre en la casa pensando que voy a llevar incompleta, violada, o que sencillamente no voy a volver.

Quiero un presidente que con la ayuda de Dios gobierne y lleve las riendas de un país en pro de desarrollo, no un presidente que encomienda todo a las manos de Dios porque ni el mismo sabe a quien más echarle el muerto.

Hoy con un píe fuera y el otro dentro de la universidad, no se si me voy a graduar, no se si voy a tener un primer empleo, no se si voy a poder tener mi carro propio, no se si mi país aguante más.

Así me expongo, quise hablar de mi Venezuela, porque es precisamente esta situación la que me llevo a hacer algo nuevo… a crear este blog en donde pretendo escribirles y contarles muchas cosas como periodista y como persona. Porque quiero desahogar esta frustración en algún lugar en donde SÍ pueda hacerlo, en donde SÍ me escuchen, en este caso me lean, y no solo eso; quiero ayudar a mi país y porque quiero ayudarlo los invito a todos a que cambiemos el chip de venezolanos mediocres, vagos e incompetentes…

Ayudame a explicarle a mi mamá que tengo más probabilidades de morir en manos del hampa que de graduarme…

Entre todos podemos lograr que muchos de nuestros venezolanos que aún no comprenden que esta pasando, entren en razón, pero no lo hagas de una manera grosera, discutiendo, ofendiendo… NO, te invito a ti hermano venezolano a que juntos forjemos el futuro de tus nietos y los mios, una Venezuela bonita.

Toma un libro, lee la prensa, culturizate.

Da los buenos días, las buenas tardes, las buenas noches.

Dí gracias, por favor, disculpe.

No toques la corneta como un desesperado, espera con paciencia ya llegara tu turno.

Respeta las señales de transito.

Respeta a tu vecino, tus compañeros de trabajo.

No botes desperdicios a la calle, quiere tu país.

Deja de raspar los cupos.

No agradezcas cuando consigues algo que deberías tener en un supermercado por sentido común.

No discrimines a otro por ser de un color diferente, o de un partido diferente o de una clase social diferente.

No grites como un loco si un carro se te adelanta, déjalo pasar.

Desde aquí y con lagrimas en los ojos, veo una Venezuela agonizante que necesita que todos la veamos desde aquí…

Maria Carolina Castillo

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